Imagínese si al despertar esta mañana hubiera escuchado en las noticias el anuncio de que los científicos han descubierto una nueva enfermedad a la cual están expuestos cada año hasta mil millones de niños y niñas en todo el mundo. Imagínese que, como consecuencia de ella, estos niños quedaran expuestos por el resto de su vida a un mayor riesgo de padecer enfermedades mentales y trastornos de ansiedad, enfermedades crónicas como las cardiopatías, la diabetes y el cáncer, enfermedades infecciosas como la infección por el VIH y problemas sociales como la delincuencia y el abuso de drogas. Si existiera una enfermedad así, ¿qué haríamos?
La verdad es que, de hecho, esa “enfermedad” sí existe: se trata de la violencia contra los niños y las niñas. Por eso, una de las primeras cosas que debemos hacer es apoyarnos en la evidencia que ya tenemos para tomar medidas inmediatas, eficaces y sostenibles a fin de prevenirla.
La comprensión y la prevención de la violencia contra todos los niños y las niñas desde que nacen hasta los 18 años de edad están avanzando rápidamente. Aunque es necesario hacer una inversión mayor para aumentar nuestros conocimientos acerca de la mejor manera de prevenir esa violencia, ya contamos con la evidencia suficiente para que podamos acabar con ella y reemplazarla con entornos seguros, estables y enriquecedores donde los niños y las niñas puedan desarrollarse plenamente.
Este conjunto de siete estrategias basadas en la evidencia se fundamenta en las pruebas cada vez más abundantes sobre el carácter prevenible de la violencia en la niñez, así como en el consenso cada vez mayor del público en general en torno a que no se tolerará por más tiempo esta violencia. Este conjunto de estrategias ayudará a unificar las iniciativas multisectoriales para crear conciencia de que, si bien el grado de violencia varía entre los países y dentro de ellos, ninguna sociedad es inmune ya que la violencia contra los niños y las niñas está presente en todas partes. La adopción de estas estrategias promoverá un compromiso más profundo para prevenirla y responder a sus perjudiciales consecuencias cuando ocurre.
Este conjunto de estrategias se fundamenta en el reconocimiento hecho por la Convención sobre los Derechos del Niño de que todos los niños y las niñas tienen el derecho de vivir libres de todas las formas de violencia. También responde a las repercusiones amplias y costosas que la violencia en la niñez tiene sobre la salud pública y el desarrollo. Es una herramienta esencial para contribuir a lograr la meta 16.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en la que se insta a poner fin a todas las formas de violencia contra los niños y las niñas, y además a cumplir los ODS 1, 3, 4, 5, 10, 11 y 16 relacionados con la pobreza, la salud, la educación, la igualdad de género, la equidad, los entornos seguros y la justicia:
- Implementación y vigilancia del cumplimiento de las leyes
- Normas y valores
- Seguridad en el entorno
- Padres, madres y cuidadores reciben apoyo
- Ingresos y fortalecimiento económico
- Respuesta de los servicios de atención y apoyo
- Educación y aptitudes para la vida
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