Hay algo curioso de la vida, y es que, por más que tomemos caminos diferentes, si tenemos un propósito claro, siempre estaremos en dirección hacia él.
Recuerdo exactamente el día que descubrí que el tiempo era una medición que acelera sin importar las condiciones, sigue su rumbo y no hay quien lo detenga. Tenía 10 años y me dio mucho temor haberme enterado de esa realidad porque sentí que mi vida cambiaría, esa medida me estaría acompañando por el resto de mis días; pero al mismo tiempo, comprendí que sería yo misma la que definiría como vivir la vida llevando conmigo esa medida. A partir de ese momento empezó a correr la inversión de mi vida y yo decidía si quería que fuera la mejor.
Desde que era una niña observaba las dificultades que tenían las personas y las había de muchas formas, desde ancianos y niños pidiendo limosna, personas indigentes durmiendo en las calles, personas con discapacidad vendiendo golosinas para ganarse la vida y otro tipo de personas con diversas discapacidades que luchaban día a día por buscar que comer, ya que sus condiciones les impedían tener mejores opciones. Veía todo tipo de discriminación hacia las personas más vulnerables.
Con toda la necesidad que vi en la sociedad y las consecuencias que está sufriendo el medio ambiente, me he inspirado en trabajar para servir a las personas y cuidar del medio ambiente, tomando como base la educación ambiental de calidad de forma inclusiva. Esta idea surgió también porque estoy convencida que tomar acción climática nos corresponde a todos y que la mayoría de veces, las personas con discapacidad quedan excluidas de participar en iniciativas, actividades y proyectos por su condición y eso debe de cambiar.
Junto a mis colegas co-fundadores de la iniciativa Colectivo Shushuknaj (Colectivo Verde en el idioma náhuat pipil) impartimos charlas y talleres de educación ambiental a niños, niñas, jóvenes y adultos con discapacidad visual, a los cuales les brindamos material en el sistema Braille para que se les facilite dicho conocimiento, ya que es escaso el material informativo sobre medio ambiente en dicho sistema.
Me siento muy satisfecha por este trabajo, ya que, he visto que las personas están realmente inspiradas y tomando liderazgo en la acción climática. Conversando con ellos, me expresaron que están muy felices de que se les tome en cuenta porque la mayoría del tiempo ellos experimentan discriminación, ya que, la sociedad los cree incapaces, y este tipo de formación en educación ambiental y liderazgo no llega hasta ellos. Con este trabajo damos cumplimiento al objetivo de "no dejar a nadie atrás" establecido por la Agenda 2030 y se cumple con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de Educación de Calidad, Reducción de las Desigualdades y Acción Climática.
Me hace feliz ver a las personas que, la mayoría del tiempo son excluidas, empoderadas en la acción climática, y por eso estoy convencida que es la mejor inversión de mi vida porque mi propósito es lograr la inclusión en temas de liderazgo ambiental, no solo de las personas con discapacidad visual, mi objetivo es que abarquemos a personas con otros tipos de discapacidades, y ya estamos preparándonos para proseguir con la discapacidad auditiva por medio de lengua de señas.
El tiempo nos ha ido mostrando las consecuencias de la actividad humana para el medio ambiente y el buen vivir del ser humano, y como parte de las generaciones del presente, he asumido el compromiso de invertir mi tiempo en el desarrollo y liderazgo de las personas para formar un efecto multiplicador en la humanidad. Me considero una ciudadana global, que lleva a cabo acciones que se pueden realizar en todas partes del mundo.
Como dice Antoine de Saint-Exupéry, autor de la famosa obra El principito, en su frase “Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor” y esa inteligencia está al servicio del prójimo.